Antes del año 335 A.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas.  

Al desembarcar, comprendió que los soldados enemigos superaban en cantidad, tres veces mayor, a su gran ejército.

Sus hombres estaban atemorizados y no encontraban motivación para enfrentar la lucha, habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor había acabado con aquellos guerreros invencibles. Cuando Alejandro Magno hubo desembarcado a todos sus hombres en la costa enemiga, dió la orden que fueran quemadas todas sus naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo: Observen cómo se queman los barcos…Esta es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla ya que sólo hay un camino de vuelta y es por mar… “Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos”. El ejército de Alejandro Magno venció en aquella batalla, regresando a su tierra a bordo de los barcos conquistados al enemigo. Los mejores hombres no son aquellos que han esperado las oportunidades, sino quienes las han buscado y las han aprovechado a tiempo, quienes han asediado a la oportunidad, quienes la han conquistado.

Hace muchísimos años, vivía en la India un hombre al que se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llegó ante él un niño y le dijo: “Señor, al igual que tu, también quiero ser inmensamente feliz. “Por que no me enseñas… ¿qué debo hacer para conseguirlo? El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: “A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN. El gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida”. “El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.” “El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama autoestima alta.” “El tercer paso, es que debes poner en practica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.” “El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.” “El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú perdona y olvida.” “El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitaran algo de mas valor.” “El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tienen derecho a que se nos respete y se nos quiera.” “Y por ultimo, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices…”
“Aplica estos pasos y veras que fácil es Ser Feliz.”  

Érase una vez un Sueño que, cansado de la oscuridad nocturna de los ojos cerrados, quiso salir a contemplar la luz del día, se escapó de la noche e hizo realidad su sueño. Se escapó en la lágrima de unos ojos que dormían. La lágrima resbalando por la mejilla izquierda llegó a la comisura de unos labios que suspiraban, y al suspirar la lanzaron al aire y con ella al Sueño. Éste se posó en la ventana y esperó a que el cielo se encendiese poco a poco. Cuando el día empezó a quebrar la noche con su claridad y los primeros rayos de luz se abrían paso entre las sombras, el Sueño sintió cómo el calor del sol comenzaba a tocarle. Se estremeció fuertemente y cada vez que el sol más se desvestía de las nubes más imperceptible le era todo, la luz le cegaba. Sueño tuvo miedo y quiso hacer marcha atrás en su osada aventura. Intentó regresar a los ojos que aún dormían, pero le fue imposible articular sus alas, todavía estaban mojadas de lágrima. Pensó entonces en permanecer allí unos instantes más para que el sol con su calor secara sus alas.  Y así lo hizo aguantando la penetrante sensación de los rayos en su sensible piel. Pero el día en su pleno apogeo ofrecía un sol espléndido y radiante que no sólo secó las alas del Sueño sino que las quemó, y no sólo las alas. Todo el Sueño se quemó y quedó en la ventana convertido en un montoncito de polvo gris. Los ojos que dormían despegaron sus párpados avisados por la intensa luz que había comenzado un nuevo día.  Miraron hacía la ventana y se abrió de par en par para que todo el esplendor del sol entrara en la habitación. El polvo de Sueño se precipitó en el aire en miles de partículas que flotando con la brisa se alejaron cielo arriba en un suave vuelo. Cuando se tiene la sensación de que has soñado este o cualquier otro momento de la vida, es que has respirado Sueño.”

YO soy. YO pienso. Yo lo deseo.
Mis manos… Mi espíritu… Mi cielo… Mi bosque… Esta tierra mía…
¿Qué debo decir aparte? Estas son las palabras y esta la respuesta.
YO estoy parado aquí, en la cumbre de la montaña.
YO levanto mi cabeza y YO extiendo mis brazos. Estos, mi cuerpo y espíritu , éste es el fin de mi búsqueda.
YO deseé saber el significado de las cosas. YO soy el significado. YO deseé encontrar un motivo para existir.
YO no necesito un motivo para existir ni una sanción para mi existencia.
Son mis ojos que ven, y es la vista de mis ojos que otorga belleza a la tierra.
Son mis oídos que oyen y es la función de mis oídos que da su canción al mundo.
Es mi mente que piensa y el juicio de mi mente es el único faro que puede encontrar la verdad.
Es mi voluntad que elige, y la elección de mi voluntad es el único edicto que debo respetar.
Muchas palabras se me han otorgado y algunas son falsas pero tres son sagradas: “YO lo deseo”.
Cualquiera que sea la ruta que YO tome, la estrella guía esta dentro de mí;
La estrella guía y la brújula que indica el camino apuntan a una sola dirección. Apuntan hacia mí.
YO no sé si esta tierra que me paro es el centro del universo o si es sólo una mota de polvo perdida en la eternidad. YO no lo sé ni me preocupa. Porque YO sé que la felicidad es posible en esta tierra Y mi felicidad no necesita un objetivo superior para justificarse. Mi felicidad no es objetivo para fin alguno. Es el fin. Es su propio objetivo. Es su propio propósito.
Tampoco soy el medio para fin alguno que otros deseen conseguir.
No soy una herramienta para su uso. No soy un sirviente para sus necesidades.
No soy una venda para sus heridas. No soy un sacrificio en sus altares.
YO soy un ser humano. Este milagro del YO es mío para poseer y conservar y mío para guardar y mío para usar y mío para arrodillarme.
YO no rindo mis tesoros ni los comparto. La fortuna de mi espíritu no es para ser compartida en monedas de bronce y arrojada a los vientos como limosna para los pobres de espíritu. YO guardo mis tesoros: mi pensamiento, mi voluntad, mi libertad. Y el más grande de éstos es mi libertad.
Nada debo a mis hermanos y no pretendo deudas de ellos. A nadie pido que viva por mi ni vivo para otros.
YO no deseo el alma de individuo alguno ni es mi alma para que ellos la deseen.
YO no soy enemigo ni amigo de mis hermanos sino como cada uno lo merezcan de mi.
Y para merecer mi amor, mis hermanos deben hacer mas que haber nacido.
YO no otorgo mi amor sin razón ni a cualquiera que pase y desee pretenderlo.
YO honro a los seres humanos con amor. Pero tal honor es algo que debe ser merecido.
YO elegiré amigos entre los hombres pero no esclavos y amos. Y YO los elegiré sólo como me plazca. Y YO los amaré y respetaré pero no les ordenaré ni les obedeceré.
Y nosotros juntamos nuestras manos cuando lo deseemos o caminaremos solos cuando así lo queramos.
Porque en el templo de mi espíritu, cada hombre está solo. Que cada individuo mantenga su templo intocado e inviolado. Luego, que él junte sus manos con otros si lo desea pero sólo más alla del sagrado umbral.
Porque la palabra “nosotros” nunca debe ser pronunciada salvo por propia elección y como segundo pensamiento.
Esta palabra nunca debe ser colocada primero en el espíritu del hombre
Pues sino se transforma en un monstruo, la raíz de todos los males de la tierra,
La raíz de la tortura del hombre por los hombres y de una mentira impronunciable.
La palabra “nosotros” es como un cemento echado sobre los hombres que se asienta y endurece como piedra y aplasta todo bajo si, y aquello que es blanco y aquello que es negro se pierden igualmente en lo gris.
Es la palabra por medio de la cual los depravados roban la virtud a los buenos.
Por medio de la cual los débiles roban la fuerza a los fuertes.
Por medio de la cual los brutos roban el conocimiento a los sabios.
¿Qué es la felicidad si todas las manos incluso las impuras pueden alcanzarla?
¿ Que es mi sabiduría si hasta los tontos pueden mandarme?
¿Qué es mi libertad sí todas las criaturas, incluso las deformes y las impotentes, son mis amos?
¿Qué es mi vida si debo inclinarme, estar de acuerdo y obedecer?
Pero YO he terminado con este credo de corrupción.
YO he terminado con el monstruo del “nosotros”, la palabra de servidumbre, de pillaje, de miseria de falsedad y vergüenza.
Y ahora YO veo la faz de dios, y YO levanto este dios sobre la tierra,
Este dios que los hombres han buscado desde que los hombres comenzaron a existir,
Este dios que le concederá felicidad paz y orgullo.

Este dios, esta palabra: yo

(De la Novela “Himno” (anthem) de la filósofa Sra. Ayn Rand . Nacida en San Petesburgo el 2 de febrero de 1905 y fallecida en New York el 6 de marzo de 1982, fundadora de la filosofía de l Objetivismo).

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.

Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.

Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa.

Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna ; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.

Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar ; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera .

Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.

Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.

Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste paralizado mientras alguien parecía leer tu corazón.

Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que un instante también puede cambiar tu vida y aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.

“Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad”.

Alguna vez has visto a los niños jugando? ¿O escuchado el chisporroteo de la lluvia en el suelo? ¿Alguna vez seguido a una mariposa en su errático vuelo? ¿U observado al sol desvaneciéndose en la noche?

 Mejor detente.

No bailes tan de prisa.

El tiempo es corto.

La música no durará.  ¿Pasas cada día en el vuelo?

Cuando te preguntas “¿Quién eres?”

¿Escuchas la respuesta?

Cuando el día acaba,

¿te recuestas en tu cama con los siguientes cien coros corriendo por tu cabeza?

 Mejor detente.

No bailes tan de prisa.

El tiempo es corto.

La música no durará.

 ¿Alguna vez le has dicho a tu niño: “lo haremos mañana”, y en tu apatía, no vez su tristeza?                                        

¿Alguna vez has perdido el tacto, dejado a algún buen amigo morir porque jamás tuviste tiempo para llamar y decir “Hola”?

 Mejor detente.

No bailes tan de prisa.

El tiempo es corto.

La música no durará.

 Cuando corres demasiado rápido para llegar a alguna parte,

te pierdes la mitad de la diversión de llegar ahí.

Cuando te preocupas y te apuras durante el día,

es como un   regalo sin abrir…. tirado a la basura….

 La vida no es una carrera,

se toma un poco más lentamente,

escucha la música, detente

antes de que la canción termine.  

Hablar es completamente fácil, cuando se tienen en mente palabras que expresan la opinión.- Difícil es expresar con gestos y actitudes lo que nosotros realmente queremos decir…
 
- Fácil es juzgar a las personas que están siendo expuestas por las circunstancias.
- Difícil es entender y comprender sus errores… 

- Fácil es ser amigo, hacer compañía a alguien, decirlo que él quiere oír.
- Difícil es ser amigo durante las horas enteras y siempre decir la verdad cuando es necesario…


- Fácil es analizar una situación y dar consejos.
- Difícil es vivir esta situación y saber que hacer. 

- Fácil es demostrar rabia e impaciencia cuando algo sale mal.
- Difícil es expresar amor a alguien que realmente lo conoce. 

- Fácil es vivir sin tener que preocuparse del día de mañana.
- Difícil es cuestionar y intentar mejorar las actitudes impulsivas a diario.
 
- Fácil es mentir a los cuatro vientos lo que nosotros intentamos ser.
- Difícil es mentirle a nuestro corazón. 

- Fácil es ver lo que queremos ver.
- Difícil es no ilusionarnos con lo que pensamos haber visto. 

- Fácil es bromear como un tonto.
- Difícil es tener que estar serio. 

- Fácil es decir “hola”, o “¿cómo te va”?.
- Difícil es decir “adiós”. 

- Fácil es abrazar, apretar la mano.
- Difícil es sentir la energía que se transmite. 

- Fácil es querer ser amado.
- Difícil es solamente amar. 

- Fácil es oír la música que escuchas.
- Difícil es oír tu conciencia. 

- Fácil es preguntar lo que se quiere saber.
- Difícil es estar preparado al escuchar la respuesta. 

- Fácil es querer ser como quieres.
- Difícil es tener certeza de que realmente se es. 

- Fácil es llorar o sonreír cuando nos dan ganas.
- Difícil es sonreír cuando tienes ganas de llorar. 

- Fácil es besar.
- Difícil es dar el alma. 

- Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
- Difícil es ocupar el corazón de alguien. 

- Fácil es herir quien nos ama.
- Difícil es curar esa herida. 

- Fácil es dictar reglas.
- Difícil es seguirlas. 

- Fácil es soñar todas las noches.
- Difícil es luchar por un sueño. 

- Fácil es exhibir la victoria.
- Difícil es asumir la derrota con dignidad. 
- Fácil es admirar una luna llena.
- Difícil es ver su otra cara. 

- Fácil es saber que estás rodeado por personas queridas.
- Difícil es saber eso y no sentirte solo. 

- Fácil es tropezar en una piedra.
- Difícil es levantarte. 

- Fácil es disfrutar la vida a todos los días.
- Difícil es darle el verdadero valor. 

-Fácil es orar todas las noches.
- Difícil es encontrar Dios en las cosas pequeñas. 

La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La castidad sin amor, te hace orgulloso.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te envilece.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace ególatra.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor, no tiene sentido.

Un relojito que acababa de ser terminado por el relojero, fue puesto en una repisa en la bodega, junto a dos relojes mayores que estaban muy ocupados marcando los segundos con su tictac.

Bien: dijo uno de los relojes al recién llegado, De modo que te has iniciado en este trabajo?

Lo siento por ti. Ahora estás dando tu tictac con mucho entusiasmo, pero ya te cansarás cuando hayas marcado treinta y tres millones de tic tacs.

-¡Treinta y tres millones de tic tacs! dijo asustado el relojito-.

¡Yo jamás podré hacer eso! E inmediatamente se detuvo desesperado.

-No seas necio- le dijo el otro reloj en ese momento-.

¿Por qué prestas oídos a tales palabras?

La cosa no es así. Lo único que tienes que hacer, es dar un tictac en este momento.

Eso es fácil, ¿verdad?

En seguida das otro, lo que es tan fácil como el anterior, y así sucesivamente.

¿¡Ah! Si eso es todo -gritó el relojito-, se hace fácilmente.

Así, que ¡aquí voy!

Y comenzó con nuevo entusiasmo a hacer un tictac a la vez sin pensar en los meses, ni en los millones. Al final de un año, había hecho 33.000,000 de vibraciones sin darse cuenta de ello.

Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas por la lluvia. Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo. Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a las escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos. Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo. Vive tu vida con los pies puestos en la tierra pero con los ojos y el corazón bien puestos en el cielo.

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